Si eres de los que piensa que trabajas mejor bajo presión, que tus proyectos salen mejor cuando ya llega la hora de entrega o que es una pérdida de tiempo hacer hoy lo que podrías hacer mañana, tienes que aceptar que eres un procrastinador.

Procrastinar es postergar o posponer, es dejar todo para el último momento, es evitar cumplir con las responsabilidades al ocuparte en otras actividades más simples, unas que no requieran esfuerzo mental o emocional.

Es evadir tareas importantes por caminos más cómodos, sin embargo, el que pospone no es feliz, está sumido en episodios de culpa, frustración, ansiedad y estrés.

Entonces, ¿cómo darte cuenta de que eres un procrastinador?, aquí algunos ejemplos para que lo identifiques y le pongas remedio:

  • Tienes que elaborar una tarea de trabajo muy importante y compleja para tu negocio inmobiliario, pero siempre que vas a empezar, te levantas de tu lugar de trabajo para prepararte algo de comer o beber.
  • Tienes una idea de emprendimiento muy creativa y novedosa, pero cada vez que vas a sentarte a estructurarla y hacer la planeación, te pones a ver videos y a hablar con tus amigos en redes sociales y se te acaba el tiempo.
  • Tienes que mandar por correo una propuesta importante, tu cliente es muy exigente, pero en lugar de escribirla y enviarla, te pones a organizar tu bandeja de entrada y a borrar el spam.

Si en tu vida ocurren estas situaciones de manera recurrente, lamentamos decirte que eres un procrastinador profesional, así que reflexiona, porque podrías estancarte y ver cómo tus sueños los cumplen otros, algo que genera bastante estrés y problemas de salud mental y emocional.

¿Qué es lo que nos hace procrastinar? 

Pueden ser muchas las causas y tienen que ver con nuestra personalidad, las cuales vamos adquiriendo en el transcurso de nuestra vida.

Según expertos, exceso de perfeccionismo, distracción o ansiedad, pueden suscitar que tengas la tendencia a postergar las cosas y a abandonar proyectos, algo que definitivamente tiene que mejorarse para tener una mejor calidad de vida.

Del mismo modo, aplazar las cosas constantemente también tiene que ver con las  barreras mentales como los miedos e inseguridades, que impiden que puedas salir de tu zona de confort y no te dejan enfrentarte a situaciones de esfuerzo, por lo que terminas abandonando tus actividades.

La procrastinación es la ´matametas´ por excelencia 

Cuando tienes un patrón de comportamiento que te impide crecer, toda tu cotidianidad se ve afectada, al mismo tiempo tus planes para el futuro.

Aquí sí aplica la frase: “es mejor arrepentirse de lo que hice que de lo que no hice”, no vas querer mirar atrás y sentir que perdiste oportunidades grandiosas por miedos, por pereza o simplemente por procrastinar.

Sobre todo, los emprendedores, quienes son los que más disciplina necesitan para poder cumplir con sus sueños, sólo de esta manera será posible que consigan el éxito profesional.

Entonces deshazte del miedo a equivocarte y empieza con pequeñas acciones para cambiar tus hábitos. También te recomendamos que te tomes algunos momentos de descanso para reconocer los objetivos que alcanzaste.

¡No pierdas la motivación!

Guía rápida para dejar de procrastinar 

Paso 1. Ponte objetivos 

Muchas de las causas de estar posponiendo y posponiendo las actividades y el trabajo tienen que ver con que no sabemos qué dirección tomar. Esta es la consecuencia de no tener objetivos específicos que guíen nuestra ruta.

Los objetivos no sólo son una fuente de motivación, es tener algo muy claro por lo que trabajar. Para que no te abrumes con plazos y tiempos, divide a tus objetivos en pasos que sean manejables para ti, y define qué es lo que tienes que hacer para lograrlo.

Paso 2. Visualiza lo que podrías ganar 

Cada vez que dejas para el final un proyecto importante, duermes menos horas, esto te hace sentir agotado y con mucho más estrés.  Pero si te pusieras a pensar que, poniéndote un horario y enfocándote en ese tiempo en lo que tienes que hacer, puedes ganar más horas de sueño, de descanso y de tiempo para ti.

Paso 3. Las rutinas llevan al éxito, establece una ya mismo 

La pereza es mucho más potente si no se tiene una rutina clara. Nadie más puede decirte cómo organizar tus tiempos y tus días, por esto te recomendamos que establezcas una rutina que se adapte a tu horario y estilo de vida, así podrás tener más disciplina y realizarás tus tareas de una manera más eficiente.

Pongamos otro ejemplo, muchos de los inversionistas más famosos en el mundo han expresado que tienen rutinas muy definidas, en las que se levantan temprano, lo que les permite tener silencio en las mañanas para hacer algunas tareas que necesitan de más concentración.

Paso 4. Empieza por las tareas más molestas

Hay más enfoque en las primeras horas del día, por lo tanto, lo más complejo y difícil hazlo a estas horas.

Tienes más energía en la mañana, hay menos correos electrónicos qué contestar y menos peticiones, por lo tanto, es el mejor momento para sacar los pendientes de forma ininterrumpida.

Paso 5. No te pongas excusas 

Casi todas las barreras mentales que nos hacen procrastinar nos las ponemos nosotros mismos. Dudas e incertidumbre que nos bloquean y empezamos a llenarnos de pensamientos negativos.

Pero para esto hay una excelente técnica que no te dejará volver a poner excusas nunca más. Se trata de la regla de los cinco segundos de Tim Ferriss.

Esta regla funciona de la siguiente manera: cuando sientas las ganas de trabajar en ese proyecto que te está esperando, hazlo inmediatamente en los cinco segundos, si te pasas, tu cerebro pondrá pretextos y empezaras a postergar.

Este método te servirá para hacer las cosas sin pensar tanto, con menos miedo.

Paso 6. Prémiate 

No está mal que de vez en cuando te des un incentivo. Antes de empezar con tu proyecto, prométete un premio si terminas tus actividades antes de tiempo.  Puede ser una cena, algo de ropa, un libro, algo que te guste mucho y te emocione.

Esto tiene un poder sobre todo simbólico, te ayudará a entender que hay cosas muy buenas que pasan cuando no procrastinas. Serás más productivo y más eficiente.

Paso 7. Crea estrategias e identifica el patrón

Reflexión constante y conocerte, ahí está la respuesta. Observa tu rutina, identifica cuáles son esos momentos en los que buscas excusas y anota los horarios en los que eres más productivo. Haz un diario, una bitácora y registra qué tipos de tareas te gustan más y por qué.

Después crea técnicas con las cuales puedas contrarrestar esos momentos de flaqueza, quizá puede ser los horarios o el lugar en el que realizas el trabajo, o que tienes todas las redes sociales abiertas mientras haces tu proyecto.

¡Desconéctate de lo demás y enfócate!

Paso 8. Medita y controla tus pensamientos 

Muchas veces la procrastinación se debe a la ansiedad y esta condición está relacionada con el exceso de pensamientos.

¡Pon a tu mente en paz con una rutina de meditación!

La técnica de la consciencia plena te ayuda a comprender los sentimientos y a enfocar tu atención en el presente.

Este método consiste en que pongas atención a todo lo que haces desde lo más complejo hasta lo más simple, desde respirar, los olores que percibes en casa y en la calle, tratar de detectar cambios, por más sutiles que parezcan.

Cuando estableces conexiones con las actividades que realizas, tu cuerpo deja de funcionar en automático y elabora tareas con mejor calidad.

Paso 9. Una sola cosa a la vez 

Te equivocas si piensas que entre más tareas desarrollas, más productivo eres, Ese pensamiento está mandado a recoger. Esta idea incluso puede ser la causa de la procrastinación.

Cuando haces tantas cosas al mismo tiempo, postergas la entrega de todas, porque no terminas ninguna con buena calidad.

Lo que puedes hacer es dividir las grandes tareas en pequeñas partes y crear metas para cada una de ellas.

Paso 10. Usa técnicas y aplicaciones para la gestión del tiempo 

En internet puedes encontrar una gran cantidad de métodos, nosotros te recomendamos la técnica Pomodoro, que consiste en trabajar en periodos separados de 25 minutos, en los que te enfocarás exclusivamente en esa tarea sin que nada externo interfiera.

Cuando pasen los 25 minutos, debes descansar 5 minutos y repetir este ciclo 4 veces. Cuando termines el ciclo completo, debes hacer una pausa de 30 minutos o más.

Después del ciclo entero se hace una pausa mayor de 30 minutos.

Lo que tienes que entender es que hay momentos en los que tu mente debe estar concentrada 100 % a una única actividad.

Finalmente, es muy importante tu autoevaluación, pues además de las recomendaciones que te compartimos, es muy importante que analices qué otros factores externos pueden estar afectando tu rendimiento, estudia cómo te sientes con el ambiente laboral de tu empleo actual y si tienes un espacio que te permita la concentración, elementos que también te ayudarán a entender qué es lo que debes modificar para que nada te bloquee.

Recuerda que la lucha por tus objetivos es sólo tuya, nadie más puede hacerlo por ti, no pongas en otros las responsabilidades que sólo a ti te competen, así que enfócate y corre hacia la meta.

¿Hay más factores que puedan influir y evitar procrastinar? ¡Queremos leerte!